Resulta
obvio que determinados intereses en Europa nos han querido imponer el coche
eléctrico. Y por fin la coherencia se ha impuesto, y ya se critican las medidas
de la Unión Europea. Lo han hecho tan mal que es imposible aceptar lo que
proponen los políticos burócratas de la UE.
Desde la propuesta de los combustibles sintéticos, de su
solución para motores de combustión, de la hibridación como alternativa y
complemento al coche eléctrico... con una electricidad que se obtiene, también contaminando,
a un precio desorbitado.
Europa, los europeos, no lo tienen tan claro.
Y
muchos responsables de la industria del automóvil ya comienzan a discrepar. Además,
Porsche asegura que serán capaces de producir combustibles sintéticos neutros a
menos de 2 euros/litro, sin precisar si en este precio también incluyen la distribución,
y si realmente será lo que se pague en el surtidor.
Hay
que tener en cuenta también que, para ese fatídico 2035, las sucesivas
normativas de emisiones se habrán ido endureciendo para llevar a los
fabricantes hacia un futuro donde los vehículos con motores de combustión sean
una especie en peligro de extinción, sólo disponible para la clase realmente alta.
Para muchos, la solución tampoco está en los coches
eléctricos, vehículos tan caros que la gente
nunca podrá comprar. Es evidente que el parque móvil europeo, envejecido, se
parecerá al de Cuba, ya que el conductor mantendrá el máximo tiempo posible su
vehículo, porque no se podrá comprar uno nuevo.
Tenemos, en resumidas cuentas, una Europa que sube los tipos de
interés para frenar la inflación, generada por las subidas provocadas
por una guerra, subidas que ya no bajan, y, para colmo, nos lleva a la obligación de
comprar carísimos coches eléctricos.
Si
todavía España tuviera la peseta, y hubiésemos hecho como Inglaterra, fuera de
Europa, se podrían haber controlado los tipos de interés adecuadamente, se
podría haber actuado sobre los tipos de cambio para favorecer nuestras
exportaciones junto al incremento del turismo y, sobre todo, habríamos evitado
estar atrapados por las limitaciones europeas.
Y el pueblo no se vería obligado a pagar cada vez más
por sus hipotecas y a tener que comprarse un coche eléctrico a partir del 2035…
Como
dijo Groucho Marx: “Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cuatro años
podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cuatro años!”
Mark
de Zabaleta